En nuestra anterior publicación señalábamos que, en esta segunda parte, nos centraríamos en analizar la evolución de la economía española desde 2018, desde una perspectiva fiscal y tributaria.
Subida de impuestos y deuda pública en España desde 2018
Imagina que trabajas cada vez más, pero tu sueldo apenas rinde porque los impuestos se llevan una parte creciente de tus ingresos. En España, desde que Pedro Sánchez llegó a la presidencia en 2018, esta situación se ha convertido en realidad para millones de familias de clase media. Entre 2018 y 2026, el Gobierno ha impulsado cerca de cien subidas de impuestos y cotizaciones, en un contexto de inflación que ha disparado los precios y empujado a muchos contribuyentes a tramos impositivos más altos, sin que sus salarios reales hayan mejorado.
Cómo han cambiado los impuestos
Desde 2018, el Ejecutivo ha aumentado los impuestos a las rentas más altas, a las grandes empresas y ha creado nuevos tributos, como el de Transacciones Financieras. Todo ello se ha justificado bajo la idea de “reforzar el Estado del Bienestar tras la pandemia”. La presión fiscal ha pasado del 32,5 % del PIB en 2018 al 34,7 % en 2024, y la recaudación superó los 550.000 millones de euros ese año, un 23 % más que en 2019. Sin embargo, la fuerte inflación ha distorsionado este panorama: con los precios al alza, los sueldos nominales aumentan, pero los tramos del IRPF no se actualizan, por lo que muchos pagan más impuestos sin ganar poder adquisitivo real.
El impuesto a las grandes fortunas
En 2022 se creó un nuevo impuesto del 3,5 % para patrimonios superiores a 10 millones de euros, con el objetivo de que las élites contribuyeran más. Ese año recaudó 2.200 millones de euros, y en 2024 llegó a 2.500 millones. Sin embargo, esta cifra no alcanza ni para cubrir el coste de la Renta Mínima de Inserción, presupuestada en 3.200 millones o, menos aún, ni la mitad del coste del Ingreso Mínimo Vital (6.200 millones). Además, la inflación reduce el valor real de lo recaudado y encarece los programas sociales, lo que agrava el desequilibrio.
Por qué se van los millonarios
Como consecuencia de este impuesto “a los ricos”, en los últimos cinco años el número de personas con patrimonios superiores a 30 millones que han abandonado España ha crecido un 35 %. Según el informe de New World Wealth, desde 2018 alrededor de 1.000 millonarios se han trasladado a países como Suiza o Andorra. Solo en 2023, esta fuga implicó una pérdida de más de 500 millones de euros en recaudación. La inflación acelera el fenómeno: ¿quién quiere quedarse si su dinero pierde valor y paga menos en otros países?
El golpe a la clase media
Aquí es donde el efecto se nota más. La recaudación por IRPF ha crecido significativamente (hasta 48% más en 2024 vs. 2019), impulsada por la inflación y la no deflactación de tramos, afectando más a rentas medias que soportan el 57,8-61% del aumento. Un salario de 25.000 euros paga ahora entre 300 y 500 euros más al año, aunque el poder adquisitivo haya bajado. Esto supone un incremento de entre el 4 % y el 7 % en la presión fiscal para la clase media, según la comunidad autónoma, justo cuando los precios de la vivienda y los alimentos siguen subiendo con fuerza.
Deuda pública y gasto social
Como mencionábamos en nuestra anterior publicación, a pesar de la recaudación récord, la deuda pública alcanzó los 1,6 billones de euros en 2024, el equivalente al 118 % del PIB. El gasto en pensiones, subsidios y rentas mínimas continúa aumentando, impulsado también por la inflación, que encarece estos compromisos y obliga al Estado a endeudarse más.
Asimismo, será necesario prestar especial atención al impacto que pueda derivarse del acuerdo de financiación alcanzado entre el PSOE y Esquerra. El motivo resulta evidente: si el Estado reduce su capacidad recaudatoria como consecuencia de la cesión de una parte de los ingresos tributarios a las Comunidades Autónomas, mientras el gasto social (pensiones, Ingreso Mínimo Vital, entre otros) continúa incrementándose, el Gobierno se enfrentará a un doble escenario posible: proceder a una contención del gasto público en otras áreas o incrementar la presión fiscal. Todo parece indicar cuál de estas alternativas resultará más probable.
Qué dicen los expertos
José Antonio Martín, de la Universidad de Alcalá, advierte: “La fuga de fortunas y la dificultad para financiar políticas sociales muestran las grietas del modelo. Es necesario equilibrar recaudación, gasto y deuda”.
Por su parte, María Jesús Fernández, de Funcas, opina que “el impuesto a las grandes fortunas es útil, pero insuficiente. La salida de capitales lastra la recaudación y urge replantear la estrategia fiscal”.
Resumen
Las políticas fiscales aplicadas entre 2018 y 2024 elevaron la recaudación a niveles históricos, pese a lo cual la deuda pública superó el 118 % del PIB, alcanzando 1,6 billones de euros en 2024, reflejo de un gasto estructural elevado y una fuerte dependencia del endeudamiento. Al mismo tiempo, la salida de millonarios y empresas hacia países con fiscalidades más suaves ha mermado los ingresos, mientras que la falta de deflactación del IRPF ha incrementado la carga sobre la clase media. En definitiva, aunque se recauda más, el modelo actual muestra limitaciones para garantizar una sostenibilidad fiscal sólida sin reformas en el gasto y una mejor atracción de capitales.
OTRAS ENTRADAS
El presente contenido tiene carácter informativo y divulgativo y no constituye asesoramiento jurídico o fiscal personalizado.
