¿CiU es igual que Junts?

Esto es algo que sale mucho en conversaciones informales: alguien dice que lo que ha hecho Sánchez con los partidos catalanes ya lo hicieron antes Aznar (curioso, nunca nombran a Felipe González). Y claro, dicho así, tiene cierto sentido. Pero en cuanto rascas un poco, la comparación no se sostiene. No es lo mismo, ni por contexto ni por fondo.

Sí, es cierto que tanto Aznar (como Felipe) pactaron, pero lo hicieron con CiU, que era la suma de Convergència Democràtica de Catalunya y Unió Democràtica de Catalunya. Y aquí está la clave: ¿esa CiU es comparable con la Junts per Catalunya actual, la de Puigdemont? La respuesta, siendo históricamente honrados, es que no.

Antes de seguir, conviene centrar el tema: estamos hablando de posicionamientos políticos de los partidos, no de corrupción, ni del 3%, ni de los Pujol. Eso es otro debate distinto.

Si miras cómo evolucionaron los partidos, se entiende mejor. Convergència no se define claramente como independentista hasta 2016, cuando se refunda y empieza a hablar abiertamente de una Cataluña independiente, ligando su proyecto al derecho a decidir y a la soberanía plena. Ahí hay un cambio importante, no es un simple ajuste de discurso.

Unió, en cambio, tenía otra línea. Se definía como nacionalista y socialcristiana, pero su enfoque era más de pacto, más autonomista, incluso con ideas cercanas a lo confederal. Y de hecho, en 2015 dejó claro que la independencia no estaba en sus planes. Esa diferencia fue clave en la ruptura de CiU.

Dicho de forma sencilla: Convergència terminó apostando claramente por la independencia; Unió no.

Por eso, cuando se dice que Aznar (o Felipe) “pactaron con los catalanes”, se está simplificando bastante. Sí, pactaron con CiU. Pero no era lo mismo que pactar con fuerzas independentistas como las actuales.

Y si miras lo que pasó después, se ve aún más claro. En 2016, ya como PDECat, la antigua Convergència votó en contra de la investidura de Rajoy. No fue algo improvisado: ya habían avisado de que votarían “no” a cualquier candidato del PP.

Y en 2017, cuando el Gobierno intentó sacar adelante los presupuestos, volvió a pasar lo mismo. El PDECat votó en contra, junto a otros partidos como PSOE, Unidos Podemos, ERC, Compromís o EH Bildu. Incluso presentaron enmiendas a la totalidad.

Así que no, no estamos ante situaciones comparables. Cambian los actores, el contexto y, sobre todo, los objetivos políticos.

En resumen, si alguien plantea que todo esto es lo mismo, seguramente está simplificando demasiado la historia… o comprando un relato que suena bien, pero no encaja del todo con la realidad. Vamos, que le han vendido la moto.

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