La lotería del derecho… y tanto


08 de febrero de 2018

Tras 28 años de ejercicio como abogado cada día estoy más desencantado con esta profesión. Bueno, no tanto con la profesión sino con todo lo que la rodea, que te lleva al aburrimiento. Dicen que mal de muchos, consuelo de tontos, pero la verdad es que con casi todos los compañeros y compañeras (seremos políticamente correctos) con quienes hablo, sobre todo quienes llevan también ya años ejerciendo, tienen la misma sensación.

Nos encontramos con que puedes preparar una demanda, un recurso o cualquier escrito, poniendo todo el interés, buscando las últimas sentencias, la última doctrina jurisprudencial y te encuentras con el juez o la jueza que resuelve tu demanda o tu recurso fundamentado con esas sentencias recientes, doctrinales…despachándotela en media carilla de un folio y citándote, con suerte, una sentencia (aunque no tenga nada que ver) o en la mayoría de las ocasiones sin fundamentación jurídica alguna (porque no la tienen). Me ha llegado a ocurrir que, al presentar una demanda de un determinado procedimiento, que una sentencia del Tribunal Supremo que crea doctrina indica ha de ser así, el juez/la jueza (sigamos con la corrección) me pregunta antes de la vista si pienso seguir adelante con ese procedimiento, y al decirle que sí, contestarme que “no lo ve”, no que hay nueva doctrina o algo, no, simplemente “no lo ve” y ante mi “terquedad” en que se aplique la doctrina del Supremo decirme que “a la vista de mi insistencia, se mirará la sentencia”. ¿Más aburrimiento? cuando te vas a una apelación y te ocurre lo mismo.

Siempre se ha dicho que el Derecho supone estar estudiando cada día porque siempre hay algo nuevo que estudiar: una nueva ley, una nueva sentencia que crea doctrina, etc.. Desgraciadamente ese estudio continuo parece que sólo nos incumbe a abogados/abogadas (no se me olvida lo de políticamente correcto) y no a la mayoría del resto de quienes están en ese mismo mundo judicial. Hay jueces/juezas, letrados/as de la administración de justicia, fiscales y funcionarios/as que parece que es aprobar las oposiciones y ya no vuelven a ponerse al día. Ojo, que sí que hay quienes, no sólo se ponen al día antes que tú, sino que incluso puedes preguntarles por la última doctrina en relación a un caso porque la conocen mejor que tú, pero desgraciadamente no son una mayoría; como también hay abogados/as que viven al salto de mata sin actualizarse, pero son también minoría. De todas formas, como digo, visto lo visto, no nos sirve para nada estar al día o intentarlo.

Y ahora el porqué de lo de “lotería del derecho”. Siempre tengo a mano en mi despacho un artículo publicado en la revista de la editorial Lex Nova, de Alejandro Nieto, Catedrático de Derecho Administrativo en las Universidades de La Laguna, Alcalá de Henares, Complutense de Madrid y en la Autónoma de Barcelona y que fue Presidente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, que bajo precisamente el título de “La lotería del derecho” decía: “Nuestro destino, más que de los códigos, depende del capricho del juez que sentencia. (…) Las opiniones jurídicas no son hijas de razones, sino de convicciones, de valores, de ideologías, de vivencias personales y, a veces, hasta de manías. Lo que más duele, con todo, son las jugadas trucadas por el propio croupier: cuando es el juez quien selecciona a su víctima y la maltrata desde el principio hasta el final(…) Las cualidades que más necesita el abogado no son la sabiduría y la laboriosidad, sino la paciencia y la resignación”.

Ya otro día podremos hablar de más aburrimiento por otras administraciones, clientes, etc… pero hoy es lo que toca. Y si alguien se ha molestado por lo dicho, él o ella sabrá porqué le afecta y se da por aludido/a.