Inteligencia autodidacta


31 de enero de 2017

Este viernes pasado tuve la suerte de poder volver a acudir al Congreso Internacional de Enatic (expertos nacionales de la abogacía en derecho de nuevas tecnologías) a la que pertenezco desde su creación y he asistido a los tres congresos realizados, siempre centrados en el interesante presente, ya no futuro, que la innovación tecnológica exige del derecho para adaptarse a todas las novedades que dia a dia surgen.
No hablo de asuntos ya “antiguos” desde el punto se vista de las nuevas tecnologías como LexNet (sí, antiguo), sino de temas tan interesantes desde el punto de vista legal de, por ejemplo, saber si una inteligencia artificial (e.a. IA), -y no pensemos sólo en la imagen de un robot de forma humanoide- que tenga inteligencia autodidacta, es decir, con auto aprendizaje, que aprende ella sola de la experiencia que va acumulando y que pueda llevarla a tomar “decisiones”, podría ser responsable por esas decisiones que tome.
No estoy hablando de un futuro, insisto, ya existe. Google ya tiene su DeepMind, una inteligencia artificial que aprende de manera autónoma, y en Japón otra IA casi gana un concurso literario. Pero, insisto, no crean que es ciencia-ficción. Ayer tarde veía en unas noticias de televisión que en un restaurante chino, una IA te recomendaba el menú a comer tras hacerte un reconocimiento facial. Pero, a menor escala, ya interactúan ustedes con una IA que le recomienda según sus gustos cuando “hablan” en su smartphone con Cortana, Siri o Google Now. De ahí a lo que ocurría en la película “Her” queda un paso.
Hablando de películas, recordaban en el citado Congreso, títulos como “Yo robot” o “Blade runner” donde los replicantes, esos cyborgs creados para servir a los humanos, buscaban a su creador porque no querían morir. Si las IA llegan al punto de comprender y sentir el dolor, si, como en el “Hombre bicentenario”, el “robot” llega a desear ser tan humano que incluso desea morir, si, gracias a su evolución independiente por propia experiencia, las IA alcanzan niveles de “humanidad” ¿podría otorgárseles una personalidad jurídica? Al fin y al cabo ¿no se les da a sociedades mercantiles que no piensan por ellas mismas? Ese tipo de dilemas debe ser resuelto por juristas expertos en nuevas tecnologías.
Pero en un plano mas, llamémosle, material, figuras como el Compliance Officer, que tiene por función velar por que las políticas y procedimientos de las compañías se ajusten a la legislación, o la figura del Delegado de Protección de Datos, creada por el Reglamento Europeo de Protección de Datos, para garantizar el cumplimiento por las empresa de la normativa de protección de datos, precisan de juristas expertos en nuevas tecnologías.
Que las universidades españolas aun no contemplen el derecho digital como base de la formación es incompresible, y así lo hacia ver D. Antonio Garrigues en su discurso inaugural del Congreso. Ya en el año 2000 tuve también la suerte de ser uno de los pocos españoles que participé en el Congreso Internacional de Comercio Electrónico que la Universidad de Buenos Aires organizaba, repito en el año 2000, ya por internet (por el cambio horario había que estar despierto en los chats a las 4 de la mañana). Pues hoy, 17 años después, las universidades españolas ni siquiera contemplan en el plan de estudios general una asignatura como, por ejemplo, comercio electrónico y solo es tocado, de pasada, desde su aspecto fiscal y poco mas.
Y como a los que nos gusta todo este mundo jurídico-digital nos siguen considerando, cada vez menos, es verdad, los frikis del derecho, no puedo terminar este comentario sin desear “que la fuerza te acompañe”.